Una obra 100 % eléctrica con maquinaria de Hamm y Vögele
Leonhard Weiss impulsa en Alemania una obra 100 % eléctrica con maquinaria de Hamm y Vögele.
Leonhard Weiss impulsa en Alemania una obra 100 % eléctrica con maquinaria de Hamm y Vögele.
La constructora ensaya en Rangendingen un modelo más rentable, silencioso y sin emisiones locales dentro del programa “NETZbaustelle der Zukunft”
La empresa constructora Leonhard Weiss ha dado un paso firme hacia la descarbonización del sector con la ejecución de una obra totalmente eléctrica en la localidad alemana de Rangendingen. El proyecto, centrado en el refuerzo de la red de suministro, se ha llevado a cabo exclusivamente con maquinaria 100 % eléctrica de Hamm y Vögele, marcando un hito en la transformación tecnológica de los procesos constructivos urbanos.
La actuación forma parte del programa «NETZbaustelle der Zukunft» (“obra de la RED del futuro”), impulsado por el operador energético Netze BW, que analiza cómo hacer que las obras sean más silenciosas, digitales, seguras y con menores emisiones de CO₂. En este contexto, la viabilidad técnica y el impacto real del uso de maquinaria eléctrica han sido puestos a prueba en condiciones reales.
Extendiendo y compactando sin emisiones locales
Tras los movimientos de tierra realizados también con equipos eléctricos, la fase de asfaltado se ejecutó con dos modelos de nueva generación: el rodillo tándem HD 12e VT de Hamm y la extendedora sobre ruedas MINI 502e de Vögele. Ambas máquinas operaron sin generar emisiones locales y con niveles de ruido significativamente inferiores a los de sus equivalentes diésel, una ventaja clave en entornos urbanos con normativas estrictas.
El HD 12e VT, equipado con una batería de iones de litio de 23,4 kWh y un peso operativo de 2.670 kilos, ofreció una fuerza centrífuga de hasta 41 kN, demostrando que la compactación eléctrica puede alcanzar los mismos estándares de rendimiento que la tecnología convencional. Por su parte, la MINI 502e —con batería de hasta 22 kWh en la versión utilizada en la obra— permitió extender capas de asfalto de entre 0,25 y 1,80 metros de ancho, con una capacidad de hasta 20 toneladas por hora, ideal para aceras y radios estrechos.
La intervención en la Königsberger Straße incluyó el extendido de una capa de rodadura de 290 metros de longitud y entre 1,00 y 1,30 metros de anchura. El tamaño compacto y el reducido radio de giro de la extendedora facilitaron el trabajo en zonas sinuosas, donde maquinaria de mayores dimensiones no habría podido operar con la misma precisión.
Autonomía suficiente para la jornada completa
Ambas máquinas iniciaron la jornada con carga completa tras conectarse durante la noche a tomas eléctricas convencionales de 230 V, sin necesidad de recargas intermedias. El rodillo admite también carga rápida a 400 V, con un tiempo aproximado de cuatro horas, mientras que la extendedora requiere entre cinco y siete horas según la capacidad de batería instalada.
El control del estado de carga se realizó de forma sencilla mediante pantallas intuitivas, lo que permitió al equipo familiarizarse rápidamente con el proceso. Según la compañía, la autonomía fue suficiente para cubrir una jornada laboral típica e incluso hasta dos días de trabajo en determinadas condiciones.
Balance positivo y mirada al futuro
El resultado del proyecto ha sido valorado como “muy positivo” por la empresa. Las máquinas eléctricas no solo igualaron en potencia y maniobrabilidad a sus homólogas diésel, sino que aportaron ventajas claras en eficiencia energética, ya que los motores consumen energía únicamente cuando están en funcionamiento.
Además de la reducción de ruido y emisiones, el concepto de obra totalmente eléctrica mejora las condiciones laborales de los operarios y minimiza el impacto en los residentes de zonas urbanas. Para Leonhard Weiss, este tipo de soluciones no solo es rentable, sino que prepara a la empresa para cumplir futuras exigencias normativas en materia de protección acústica y reducción de CO₂.
La experiencia de Rangendingen refuerza así la idea de que la maquinaria eléctrica podría convertirse en estándar en determinadas aplicaciones urbanas, marcando el inicio de una nueva etapa en la construcción sostenible en Europa.

