La inversión en maquinaria agrícola en España

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Este artículo analiza la inversión en nueva maquinaria agrícola en España durante los doce meses hasta septiembre de 2026, utilizando datos de registro del Registro Oficial de Maquinaria Agrícola (ROMA) elaborados por ANSEMAT.

La inversión en maquinaria agrícola en España noticias maquinaria

Este artículo analiza la inversión en nueva maquinaria agrícola en España durante los doce meses hasta septiembre de 2026, utilizando datos de registro del Registro Oficial de Maquinaria Agrícola (ROMA) elaborados por ANSEMAT.

La inversión en maquinaria agrícola en España apenas crece un 1,5%, pero cambia su composición.

ANSEMAT detecta un desplazamiento de la inversión hacia cultivos permanentes, equipos de manutención y preparación del suelo.

La inversión en maquinaria agrícola nueva en España se mantuvo prácticamente estable entre octubre de 2025 y septiembre de 2026, con un crecimiento del 1,5%, hasta alcanzar los 1.673,3 millones de euros. Sin embargo, detrás de esta evolución moderada se produjo una importante redistribución del gasto entre familias de máquinas, según el análisis publicado el 13 de octubre por Ignacio Ruiz Abad, secretario general de la Asociación Nacional de Maquinaria Agropecuaria, Forestal y de Espacios Verdes (ANSEMAT).

El estudio, elaborado a partir de los datos de matriculaciones del Registro Oficial de Maquinaria Agrícola (ROMA), refleja un cambio en las prioridades de inversión del sector. El gasto se desplaza progresivamente desde los equipos vinculados a cultivos herbáceos hacia la maquinaria para cultivos permanentes, la manipulación de materiales y la preparación del terreno.

La inversión se mantiene estable, pero cambia la demanda de maquinaria

La inversión total pasó de 1.648,7 millones de euros en el periodo de referencia de 2025 a 1.673,3 millones en 2026, lo que supone un incremento de 24,6 millones. Los tractores concentraron 965,3 millones de euros, aproximadamente el 58% del total, con un crecimiento del 1%.

No obstante, la estabilidad global oculta movimientos mucho más importantes entre categorías. La redistribución bruta de la inversión entre familias de maquinaria alcanzó los 90,2 millones de euros, una cifra equivalente a 3,7 veces el crecimiento neto registrado.

Entre las categorías que ganaron inversión destacan la recolección de cultivos leñosos, con 16,7 millones de euros adicionales; la manutención de materiales, con 15,8 millones; y la preparación del suelo, con 10,8 millones. También aumentó el gasto en transporte y vehículos todoterreno agrícolas.

Por el contrario, las cuatro familias vinculadas a los cultivos anuales perdieron conjuntamente 44,5 millones de euros. La recolección de cultivos herbáceos registró la mayor caída, con un descenso de 19,8 millones, equivalente al 13,7%.

Menor inversión en cosechadoras y empacadoras

Entre los equipos que experimentaron mayores retrocesos figuran las cosechadoras de cereales autopropulsadas, cuya inversión descendió un 5,1%, hasta los 61,9 millones de euros.

Las empacadoras de grandes pacas registraron una caída del 32,6%, hasta los 20,2 millones, mientras que la inversión en empacadoras de pacas redondas disminuyó un 20,4%, hasta los 13,9 millones. También retrocedió un 16,8% el gasto en cisternas de purín.

En el extremo contrario, la inversión en vendimiadoras autopropulsadas creció un 25,8%, hasta los 39,3 millones de euros. Los vibradores autopropulsados para la recolección de árboles aumentaron un 150,9%, hasta los 7,6 millones, mientras que las cargadoras de ruedas autopropulsadas avanzaron un 19% y los manipuladores telescópicos un 9,6%.

Estos resultados apuntan a una transformación de la demanda, con un mayor peso de los equipos destinados a explotaciones de cultivos permanentes y a operaciones de manipulación y movimiento de materiales.

Los tractores estrechos ganan protagonismo

La inversión en tractores también experimentó cambios en su composición. Mientras que el gasto en tractores estándar descendió ligeramente, un 0,6%, hasta los 797,9 millones de euros, el correspondiente a tractores estrechos aumentó un 10,4%, hasta los 162,1 millones.

Dentro de los tractores estándar, las dos categorías de mayor potencia, por encima de los 200 CV, redujeron su participación conjunta en la inversión, del 49,5% al 47,3%. En cambio, crecieron las categorías de 126 a 150 CV, con un avance del 19,3%, y de 176 a 200 CV, con un incremento del 17,3%.

Entre los tractores estrechos, los modelos de hasta 80 CV registraron el mayor crecimiento, del 20,5%, hasta los 57 millones de euros.

La evolución refleja una modificación de las preferencias de compra, tanto en anchura como en potencia, en un contexto de transformación de los sistemas productivos y de las necesidades de mecanización.

Andalucía aumenta su peso en la inversión

El análisis territorial también muestra diferencias significativas. Andalucía elevó la inversión en tractores estándar de 170,4 a 198,8 millones de euros, un crecimiento del 16,6%. Su participación en el total nacional pasó del 21,2% al 24,9%.

Por el contrario, Castilla y León redujo su inversión un 9,3%, hasta los 134,6 millones, mientras que Castilla-La Mancha registró un descenso del 6,9%, hasta los 116,9 millones. El peso conjunto de ambas comunidades cayó del 34,1% al 31,5%.

Según ANSEMAT, esta evolución es coherente con los cambios observados en la superficie cultivada, aunque el análisis no establece una relación causal directa entre ambos fenómenos.

El retroceso de los cultivos herbáceos apunta a un cambio estructural

Los datos de superficies agrícolas entre 2015 y 2024 ayudan a contextualizar la evolución de las inversiones. En ese periodo, la superficie dedicada a cereales descendió de 6,14 a 5,29 millones de hectáreas, una reducción del 13,9%, equivalente a unas 850.000 hectáreas.

Al mismo tiempo, las plantaciones de frutos secos experimentaron una expansión importante. En 2024 todavía había unas 103.000 hectáreas de almendros y 51.000 hectáreas de pistachos que no habían entrado en producción, lo que podría sostener la demanda futura de vibradores, barredoras y plataformas de recolección a medida que maduren las plantaciones.

El informe también destaca que la inversión en maquinaria de recolección de cultivos herbáceos continuó descendiendo durante 2025 y 2026, pese a la recuperación de la producción cerealista en 2024 tras la sequía del año anterior. Esta evolución apunta a un posible ajuste estructural de la maquinaria a una menor superficie de cultivos herbáceos, aunque ANSEMAT advierte de que los datos disponibles no permiten descartar otros factores, como los efectos de la sequía sobre la situación financiera de las explotaciones.

En el caso del olivar y el viñedo, el crecimiento de la inversión en maquinaria autopropulsada de recolección, pese al descenso de sus superficies, sugiere un aumento de la mecanización por hectárea.

El mercado de segunda mano gana peso en determinados segmentos

El estudio también analiza las matriculaciones de maquinaria autopropulsada usada, tanto por cambios de titularidad dentro de España como por importaciones de equipos de segunda mano.

Las operaciones con tractores usados aumentaron un 6,1%, hasta las 31.270 unidades, frente a un crecimiento del 4,2% en las matriculaciones de tractores nuevos, que alcanzaron las 10.748 unidades. Por cada tractor nuevo se registraron 2,91 operaciones con tractores usados, frente a 2,86 en el periodo anterior.

La tendencia resulta especialmente significativa en los tractores estándar y las cosechadoras de cereales, segmentos en los que el mercado de segunda mano ganó peso mientras retrocedía la inversión en maquinaria nueva. Las importaciones de tractores usados crecieron un 20,4%, hasta las 1.435 unidades.

Además, las transferencias de tractores con más de 40 años aumentaron un 16,5%, hasta las 3.406 unidades. Los tractores de más de 20 años representaron el 59,8% de las transferencias con antigüedad conocida en 2026, lo que confirma el envejecimiento del parque de maquinaria.

Una transformación del parque de maquinaria agrícola

Las conclusiones de ANSEMAT apuntan a que el mercado español está adaptando su inversión a una estructura productiva diferente. La reducción de la superficie cerealista, la expansión de los frutos secos y la intensificación de la mecanización en cultivos leñosos están modificando la demanda de equipos.

A ello se suma una mayor presencia del mercado de segunda mano en segmentos como los tractores estándar y las cosechadoras, lo que permite a las explotaciones incorporar maquinaria sin recurrir necesariamente a equipos nuevos.

Para fabricantes, distribuidores y responsables de las políticas agrarias, el informe señala la importancia de analizar no solo el volumen total de inversión, sino también cómo se distribuye entre tipos de máquinas, potencias y territorios. La evolución de estas variables ofrece una perspectiva más precisa de las necesidades de mecanización del campo español.

Fuente: ANSEMAT.

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