Un agricultor busca en OVLAC aperos para ganar competitividad y reducir costes
Luis Miguel Quílez acumula seis años trabajando con la marca y destaca el ahorro de tiempo, la eficiencia por hectárea y la cercanía con el fabricante como factores de decisión.
Luis Miguel Quílez
Luis Miguel Quílez acumula seis años trabajando con la marca y destaca el ahorro de tiempo, la eficiencia por hectárea y la cercanía con el fabricante como factores de decisión.
La productividad como criterio para elegir un apero
La elección de un apero agrícola va más allá de sus características técnicas. Para Luis Miguel Quílez, agricultor que lleva seis años trabajando con equipos OVLAC, la decisión debe estar directamente relacionada con la capacidad de la máquina para mejorar la productividad y controlar los costes de explotación.
“Que me ayude a ser más competitivo, que me ahorre tiempo y abarate los costes de producción por hectárea”, explica Quílez al definir qué busca cuando incorpora un nuevo apero a su explotación.
En un escenario en el que el combustible, las horas de trabajo y cada pasada sobre el terreno tienen un impacto directo en los resultados de la explotación, la eficiencia se convierte en uno de los principales criterios para valorar una nueva máquina.
Seis años de experiencia con OVLAC
La relación de Luis Miguel Quílez con OVLAC se extiende ya durante seis años. Un periodo que le ha permitido conocer el comportamiento de los equipos directamente en el campo y valorar su evolución a lo largo del tiempo.
Su experiencia con la compañía también incluye una visita a las instalaciones de fabricación, donde pudo conocer de primera mano los procesos utilizados para desarrollar y producir los aperos.
“Tuve la ocasión de ver la fábrica y su modelo de fabricación y me encantó. Tienen una tecnología que yo creo que es puntera a nivel europeo”, señala.
Después de este periodo de utilización, Quílez ha decidido volver a confiar en OVLAC con la incorporación de un nuevo apero a su explotación.
Tecnología orientada a la eficiencia en campo
Para el agricultor, la incorporación de nuevas tecnologías solo tiene sentido cuando se traduce en una mejora concreta durante el trabajo.
En este sentido, destaca la evolución de los procesos de fabricación de OVLAC y la incorporación progresiva de nuevas soluciones tecnológicas a sus equipos.
“Yo creo que las nuevas tecnologías que van saliendo, ellos las van implantando en su proceso de fabricación, con lo cual yo creo que es una marca puntera y así va a seguir siendo”, afirma Quílez.
Su valoración parte de la experiencia acumulada durante seis años y no únicamente de las características anunciadas para los nuevos productos.
La experiencia del agricultor como fuente de mejora
Otro de los aspectos que el agricultor considera relevantes es la comunicación directa con el fabricante. La cercanía entre el usuario y OVLAC, según explica, permite trasladar las necesidades y problemas detectados durante el trabajo al proceso de desarrollo de los aperos.
“Una cosa que yo valoro mucho de esta marca, de OVLAC, es la cercanía que hay del cliente con el fabricante”, destaca.
Esta relación facilita que las experiencias obtenidas durante el trabajo diario puedan convertirse en información para introducir mejoras en los productos.
“Ellos son receptores de los problemas que nosotros tenemos en el campo y luego lo trasladan a su proceso de fabricación”, añade Quílez.
Volver a elegir después de seis años
La decisión de incorporar nuevamente un equipo OVLAC llega después de seis años de experiencia con la marca. Para el agricultor, ese periodo constituye una referencia más relevante que una valoración realizada únicamente antes de utilizar una máquina.
Su criterio se centra en conseguir aperos que contribuyan a reducir tiempos de trabajo, controlar el coste por hectárea y mejorar la competitividad de la explotación.
“Tengo mucha confianza en su producto y la verdad es que estoy muy contento con ellos”, concluye Luis Miguel Quílez.
