Sandvik Coromant comparte su método de impresión 3D para luchar contra la COVID-19.

El líder en corte de metal, Sandvik Coromant, ha desarrollado una nueva técnica de modelado 3D que permite imprimir en 3D hasta 200 viseras de protección de plástico en el tiempo que los métodos tradicionales necesitan para imprimir una. Usando modelos de datos en paquetes, la técnica permite incrementar drásticamente el volumen de impresión 3D, acelerando la producción de viseras para trabajadores sanitarios que combaten la COVID-19. Tras compartir los datos desinteresadamente, Sandvik Coromant anima a otras empresas a usar este método para contribuir en la producción de viseras.

Las instalaciones industriales de Sandvik Coromant en Suecia suelen estar reservadas a la conversión de polvo de metal en componentes de ingeniería complejos. Actualmente, la experiencia y la capacidad de impresión 3D de la empresa de mecanizado se están dedicando a la producción de equipos de protección individual (EPI) para personal sanitario con algunas de las impresoras 3D de la organización.

Varios negocios ya producen viseras de impresión 3D. No obstante, dado que las impresoras 3D suelen limitarse a la producción de un archivo CAD por vez, la productividad es baja. Para resolver este problema, los ingenieros del departamento de herramientas prensadas de Sandvik Coromant han desarrollado un nuevo proceso de modelado para permitir que las máquinas procesen una pila de múltiples viseras de protección como un archivo CAD integral.

Duplicar los datos de la imagen 3D de una única pantalla facial permite a los ingenieros de Sandvik Coromant apilar una pantalla encima de otra. Gracias a la prensa de extrusión doble, la impresora 3D recibe la instrucción de crear soporte estructural entre cada producto, lo que se traduce en la impresión de un hilo de plástico entre cada pantalla. Imprimir este soporte en material soluble permite separar fácilmente las pantallas una vez impresas.

El departamento de herramientas prensadas de Sandvik Coromant ahora puede fabricar 42 viseras de protección de plástico por impresora 3D, un proceso que antes necesitaba 48 horas para fabricar una única pantalla facial. Las impresoras 3D grandes podrían usar esta misma técnica para imprimir hasta 200 viseras de protección en un único lote de producción.

Sandvik Coromant espera que esta técnica sea adoptada por otras empresas con acceso a impresoras 3D como el método más eficiente para producir viseras de protección. De hecho, la empresa ya ha compartido los datos del modelo 3D necesarios con Protech, el proveedor líder en los países nórdicos de impresoras 3D de Stratasys. Un distribuidor de impresoras 3D para el mercado aficionado también ha compartido los datos con sus clientes.

“Imprimir varias piezas a la vez es la mejor forma de

producir un gran volumen de viseras de protección con una impresora 3D”, explica Christian Dingfors, ingeniero de producción en la división de herramientas prensadas de Sandvik Coromant. “Debemos ayudar en la actual lucha del personal sanitario contra la COVID-19 con la producción de equipos de protección individual (API) de la forma más eficiente posible. Ese es el motivo por el que Sandvik Coromant quiere compartir esta técnica y los datos de imagen necesarios con el máximo número de empresas posible. Queremos implicar a todas las fábricas con capacidad de impresión 3D”.​

“Animamos a cualquier negocio con acceso a una impresora 3D a ponerse en contacto con nosotros para obtener asesoramiento sobre cómo implementar esta técnica de impresión. Estamos encantados de compartir los datos de imagen 3D con todos —negocios pequeños y aficionados incluidos— los que quieran contribuir a esta causa tan importante”, concluye Dingfors.

Tras recibir 3000 láminas para proyectores de transparencias, varias divisiones de Sandvik Coromant ahora usan su capacidad de impresión 3D para producir viseras. El departamento de herramientas prensadas de Sandvik Coromant, por ejemplo, ha detenido todas las producciones no esenciales de las impresoras 3D que tiene en planta, lo que supone una capacidad de impresión del 75% ahora dedicada a la producción de viseras de protección.

 Las viseras serán donadas a los hospitales de las regiones suecas de Sandviken-Gävle, Gävleborg y Estocolmo, pero Sandvik Coromant anticipa que la iniciativa se adoptará en todo el mundo, no solo en Sandvik, sino también en un mundo empresarial más extenso.

En otro lugar del mundo, en EE.UU., cuando Wally Calayag, un ingeniero comercial de Sandvik Coromant en California, vio el dolor que las mascarillas quirúrgicas estaban provocando a los profesionales médicos en hospitales cercanos donde trabaja su mujer como enfermera, tuvo una idea. Armado con una impresora 3D y archivos de código abierto, empezó a imprimir tiras de extensión para mascarillas quirúrgicas, más conocidas como correas protege orejas. Y, al poco tiempo, suministraba correas a estos hospitales para ayudar a todos los trabajadores de primera línea y, a la vez, animar a otros a unirse a la causa.

“Sandvik nunca pondría en peligro la seguridad de sus empleados”, explica André Larsson, Técnico de I+D en la unidad de fabricación aditiva de Sandvik Coromant. “Ahora mismo, podemos ayudar a proteger al personal médico, manteniéndoles sanos y preparados para ayudar a los infectados con COVID-19. Nuestras vidas dependen de estos profesionales médicos, y no podemos poner en peligro su seguridad mientras salvan vidas”.