Tecnología y producción sostenible como en Valtra

La responsabilidad ambiental y la sostenibilidad en la agricultura consiste en centrar la atención especialmente en prevenir la lixiviación y erosión de nutrientes, reducir los riesgos de contaminación de los productos fitosanitarios, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mantener y promover la biodiversidad. Ya se ha hecho y se sigue haciendo mucho para abordar estos problemas. Ahora, la única pregunta es cómo hacer que estas acciones sean aún mejores, más enfocadas, y cómo se podrían emplear las nuevas tecnologías en estos esfuerzos.

Como bien sabemos, apenas se utiliza una parte de las nuevas tecnologías y aplicaciones. Solo se adoptan aquellas características y funcionalidades que satisfacen las necesidades actuales y que se consideran que generan beneficios inmediatos.

Actualmente, las soluciones tecnológicas más empleadas en la producción de cultivos son los sistemas de autoguiado, la gestión automática de cabeceras y los accionamientos hidráulicos automáticos para ajustar la precisión de la pulverización de cultivos, reducir la deriva de estos productos provocada por la acción del viento y evitar la superposición, así como la obtención de imágenes de cultivos mediante drones, mapas de vegetación satelital para generar mapas de aplicación, medidores continuos de diversos parámetros del suelo y el monitoreo remoto de maquinaria agrícola.

Más oportunidades para lograr un control preciso de tu trabajo

Las soluciones tecnológicas más importantes para lograr una producción sostenible están relacionadas con el uso óptimo y la focalización de los insumos donde realmente se necesitan. Para ello es fundamental el apoyo para la toma de decisiones y pronósticos que permitan realizar las acciones correctas en el momento correcto, no solo en beneficio del medio ambiente, sino también para mejorar la productividad y la rentabilidad.

 

La robótica permite realizar trabajos mecánicos que serían imposibles por acción humana, con una mayor precisión y eficiencia. Por ejemplo, el control mecánico de malas hierbas, donde los ajustes se realizan individualmente y pueden apoyarse en el reconocimiento de imágenes, logrando un impacto significativo en la reducción del uso de herbicidas. Las soluciones de automatización para el futuro incluyen la fumigación con drones, logrando así una acción dirigida en ocasiones donde trabajar con un tractor es practicamente imposible.

La inteligencia artificial como forma de obtener información

Otro aspecto de las soluciones tecnológicas en términos de agricultura sostenible es la gestión de la información. Si bien la información supone una oportunidad, demasiada información puede resultar un auténtico desafío. Debido a que se puede obtener tanta variedad información, surgen preguntas sobre cuál es realmente esencial, cómo se puede utilizar para mejorar nuestra productividad y dónde se debe almacenar. A lo largo del ciclo vegetativo, los campos y los cultivos proporcionan información sobre las condiciones de los cultivos, el suelo, el clima, los insumos, el consumo de combustible y la cantidad y calidad esperadas de la cosecha. Esta información se puede utilizar tanto en el manejo de cultivos y en la planificación de insumos futuros, como para analizar los factores que conducen a lograr los mejores resultados.

Es importante que la información se guarde automáticamente y en el lugar correcto para su uso posterior. La agrupación inteligente de los datos ayuda al usuario a verificar la precisión de su trabajo, ya que la agricultura debe tener en cuenta como el trabajo afecta a los acuíferos, a las restricciones en el uso de ciertos insumos y a los límites legislativos. La inteligencia artificial permite extraer la información más importante de todos los datos que afectan directa o indirectamente a nuestro trabajo diario. Utiliza los datos acumulados para calcular y decidir las mejores opciones casi en tiempo real, reduciendo así la incertidumbre en la toma de decisiones. De esta manera, la inteligencia artificial podría usarse para respaldar los pronósticos a la hora de identificar el rendimiento de los cultivos y el estado de los nutrientes con el fin de promover la producción sostenible de cultivos y los beneficios ambientales.

Se dice que el mundo no se cambia luchando contra lo que existe, sino anticipándose a los problemas futuros. Esto en gran medida se logra gracias al empleo de la tecnología. Hoy todavía no sabemos qué es lo que nos deparará el mañana, pero sí podemos preguntarnos que podemos hacer ahora para no arrepentirnos cuando llegue el momento.

Sari Peltonen

Gerente de Desarrollo Senior

Asociación de Centros ProAgria

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