ESAF, la Fiesta federal de lucha suiza y juegos alpinos que este año se realiza en Zug, a corta distancia de Zúrich, del 23 al 25 de agosto de 2019 se está preparando con maquinas Dieci.

Trescientos mil asistentes previstos, más de setenta hectáreas de instalaciones deportivas, servicios, áreas de comida, tensoestructuras, zonas de acampada y, sobre todo, el mayor estadio desmontable del mundo: 5 ha de superficie, 270 m de diámetro, 850 m de circunferencia y gradas de 18 m de altura con capacidad para 56.500 personas sentadas. Números dignos de una final de campeonato de fútbol o de un megaconcierto de rock, en este caso referidos a un evento que, para los suizos, reviste la misma importancia.

Este acontecimiento trienal gira en torno a tres deportes tradicionales, muy seguidos sobre todo por los helvéticos germanohablantes: la lucha suiza, el lanzamiento de piedra y el hornussen. La lucha suiza es un deporte histórico, documentado desde el año 1400. Los dos contendientes se enfrentan en un círculo cubierto de serrín y el objetivo, como en el sumo japonés, es aferrar al adversario por los pantalones y emplear las más variadas astucias para derribarlo. El encuentro está dirigido por tres árbitros y vence el luchador que acumula más puntos.

En el lanzamiento de piedra, como en su símil atlético de bala, gana el que la hace llegar más lejos. Solo que la piedra (denominada Piedra de Unspunnen) es un enorme bloque de granito que pesa, por reglamento, ¡nada menos que 83,5 kg! La primera competición oficial se realizó en 1805, pero los orígenes del juego se pierden en la Edad Media.

El hornussen es un antiguo juego rural, combinación de golf y béisbol, en el cual el bateador golpea un disco de plástico (hornuss) con un palo largo y flexible, hoy realizado en fibra de carbono, hacia el campo adversario. Al igual que en el béisbol, los defensas del equipo adversario intentan atrapar el hornuss antes de que toque el suelo, devolviéndolo al campo adversario con unas tablas de madera. El juego no está exento de riesgos: el disco alcanza una velocidad de 300-350 km/h, por lo cual los defensas llevan unas vistosas protecciones en la cabeza y en el cuerpo.

En la construcción de las instalaciones, comenzada en mayo de 2019, participan unas 300 personas entre miembros del Ejército Federal, Protección Civil y Nüssli AG (una empresa especializada en este tipo de obras), que se ocuparán también de la asistencia técnica durante el evento y de las sucesivas operaciones de desmontaje y restablecimiento ambiental de toda el área. Esta brigada de constructores cuenta con numerosos vehículos DIECI de las gamas de Construcción y Agrícola, suministrados en esta ocasión por ARBOR AG de Boll, el distribuidor de DIECI en Suiza.

Varios ejemplares de Mini Agri, Pegasus, Agriplus e Icarus, junto con otros modelos de las dos gamas, están trabajando en las distintas fases de la construcción: la extracción de miles de metros cúbicos de tierra fértil (que se repondrá una vez concluido el evento), la nivelación del terreno, la instalación de tubos de drenaje, la manipulación de 3.000 toneladas de materiales y 18.000 m3 de grava, el transporte, la elevación y la puesta en obra de 300.000 componentes preensamblados y el sucesivo desmontaje de las instalaciones —que mantendrá los vehículos ocupados durante todo el mes de septiembre— para devolver el terreno a su uso agrícola original. La complejidad y vastedad de las operaciones es tal que hasta se han organizado visitas guiadas a la obra, de 90 minutos de duración y con número cerrado de visitantes. Una óptima ocasión para ver también en acción, todos juntos, los distintos modelos de la familia DIECI.